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Dolor emocional somatizado: cómo los pensamientos afectan al cuerpo

Actualizado: 2 abr


Cuando lo que piensas durante años acaba doliendo en el cuerpo

Hay algo que podemos observar una y otra vez, y que con el tiempo se vuelve imposible de ignorar: el dolor físico, en muchos casos, no empieza en el cuerpo. Empieza en el pensamiento y no en un pensamiento puntual, es en ese diálogo interno que se repite durante años.

Esa frase que te dices sin darte cuenta.

Esa interpretación que nunca revisas.

Esa historia que has dado por verdadera.

Y que, poco a poco, va generando un estado interno constante.


El pensamiento repetido no es inocente

Desde la neurociencia sabemos que el cerebro funciona por repetición. La neuroplasticidad explica que las conexiones neuronales se fortalecen cuanto más se utilizan.

Esto significa que si una persona repite durante años pensamientos como:

“no puedo con esto”,

“esto es demasiado para mí”,

Dolor emocional somatizado: cómo los pensamientos afectan al cuerpo

“no valgo lo suficiente”,

“la vida pesa”.


Y no solo está pensando. Está entrenando su sistema nervioso.


Cada uno de esos pensamientos activa una respuesta emocional y fisiológica. Y cuando esa activación se repite de forma sostenida, el cuerpo empieza a adaptarse a ese estado.


El problema no es un pensamiento aislado. El problema es el patrón.


Cuando la mente genera un estado y el cuerpo lo sostiene

El cerebro no distingue bien entre lo que ocurre fuera y lo que ocurre dentro.


Si el pensamiento genera una sensación de amenaza, el cuerpo responde.


Se activa el sistema nervioso simpático, aumenta la tensión muscular, se modifican los niveles hormonales y el organismo entra en modo de alerta.

  • Si esto ocurre de forma puntual, no hay problema. El cuerpo se regula.

  • Pero si ese estado se mantiene durante meses o años, deja de ser una respuesta puntual y se convierte en una base fisiológica.


Y ahí es donde empiezan a aparecer los síntomas.

Dolores de espalda, especialmente en la zona cervical o lumbar, tensión crónica, contracturas recurrentes, fatiga… no siempre tienen su origen en un esfuerzo físico. Muchas veces están relacionados con una carga interna sostenida.

No es una metáfora. Es un proceso psicobiológico.


La somatización: cuando el cuerpo expresa lo que la mente sostiene

Desde una perspectiva integradora, entendemos la somatización como la manifestación física de un estado interno no resuelto.

No se trata de que “todo esté en la cabeza”, sino de que lo que ocurre en la mente tiene un impacto directo en el cuerpo.


Cuando una persona vive durante años en exigencia constante, autojuicio, sensación de carga,resistencia a lo que le ocurre, el cuerpo lo traduce. Y muchas veces lo hace en forma de peso, de rigidez o de dolor.



EJEMPLO DE DOLOR DE ESPALDA:
La raíz no está en la espalda

La espalda, por ejemplo, no solo sostiene el cuerpo. Simbólicamente y funcionalmente, está asociada a la carga. Y cuando esa carga es constante, el sistema muscular responde en consecuencia.Aquí es donde hacemos el cambio de enfoque en la escuela.


No trabajamos solo sobre el síntoma, porque el síntoma es la consecuencia.


Trabajamos sobre el origen: ese pensamiento repetido que ha generado un estado interno sostenido.

Porque mientras ese pensamiento siga activo, el cuerpo seguirá recibiendo la misma señal.

Y esto es importante entenderlo:no se trata de dejar de pensar, sino de darse cuenta de qué estás pensando y cómo eso te está afectando.



El punto clave: tomar conciencia del diálogo interno

El primer paso no es cambiar nada. Es observar.

Detectar: qué te dices cada día, qué interpretaciones repites, qué emoción generan en ti,

sin juicio, pero con honestidad.


Porque muchas veces el pensamiento está tan automatizado que la persona cree que “es así”, cuando en realidad es un patrón aprendido. ¡Y todo patrón aprendido se puede desaprender!

"Sólo mi propia condenación me hace daño. Sólo mis propios pensamientos me hacen daño."Lección 198 de Un Curso de Milagros

Dejar de sostener lo que duele

Aquí es donde introducimos un cambio fundamental. Mientras sigas alimentando pensamientos asociados a la rabia, el resentimiento, la frustración o la impotencia, el cuerpo seguirá en ese estado.


No porque quiera hacerte daño, sino porque está respondiendo a la información que recibe.

Soltar no significa negar lo que has vivido. Significa dejar de recrearlo constantemente en tu mente. Desde un punto de vista fisiológico, esto implica reducir la activación del sistema de estrés y permitir que el organismo vuelva a un estado de regulación.


La integración: aceptar, comprender y transformar

En KORADHI trabajamos este proceso desde su esencia, todo se resume en algo muy concreto y estos son los pasos:


Origen Interno: El dolor no proviene de eventos externos o de otras personas, sino de la interpretación y los pensamientos de la propia mente. Aceptar lo que hay y observar sin juicio.


El Ego y el Miedo: El sufrimiento es una ilusión mantenida por el ego, que busca culpa y castigo. Comprender el patrón y dejar de sostenerlo, porque la sanación ocurre al cambiar la percepción del miedo al amor.


El Perdón y bendición como Liberación: Al dejar de condenar (a uno mismo o a otros), se elimina la causa del dolor.


Libertad: Comprender que somos responsables de nuestra interpretación del dolor nos libera, ya que podemos elegir pensar de otra manera. Cuando esto ocurre, el sistema nervioso cambia. Y cuando el sistema nervioso cambia, el cuerpo también lo hace.


La bendición o perdón como cierre del proceso

Hay un punto final que marca la diferencia. No basta con entender. No basta con observar. Es necesario cambiar la relación con lo vivido.


La bendición, tal como la trabajamos en la escuela, no es un concepto simbólico es un acto interno de integración.


Es dejar de rechazar lo ocurrido y permitir que deje de tener carga. Cuando desaparece la resistencia, el recuerdo deja de activar el cuerpo. Y en ese momento, el dolor pierde su función.


10 citas del libro del Maestro Enric Corbera «Curación a través de Un curso de milagros»

Corbera además de ser un «transportador» del Curso también se podría decir que es uno de los mejores traductores del mismo. Haciendo lo imposible para hacerlo llegar al máximo número de personas de una forma cercana y «entendible».


  1. Atención a tu vara de medir, atención a lo que mides, no te quejes más tarde por la manera en que eres medido y juzgado.

  2. La enfermedad es la expresión física o mental de un desequilibrio entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago. Es la expresión y vivencia de mi incoherencia emocional.

  3. Muchas veces seguimos a ciegos conductores, de ciegos que nos dicen qué debemos hacer o dejar de hacer.

  4. Sin la creencia en la culpa, el ego no puede vivir.

  5. Hoy en día, con internet, juzgar y condenar a los demás se ha convertido en una adicción.

  6. La depresión es la manifestación física y mental de que todo lo que me rodea no tiene nada que ver conmigo y que soy una víctima.

  7. Si renuncias a tu ataque y al de tu hermano, ambos os liberáis.

  8. La mente dividida necesita el ataque para sobrevivir, y no se percata de que, cuanto más ataca más refuerza aquello contra lo cual lucha.

  9. Para el ego es fundamental tener razón.

  10. El ego es la creencia de que se puede prever el futuro, y como en el fondo sabe que no es así, sufrimos crisis de ansiedad.


Conclusión

El dolor físico, en muchos casos, es el resultado de años de pensamiento sostenido en una misma dirección. No aparece de un día para otro, se construye. Y de la misma forma, también puede transformarse.


Cuando dejas de repetir lo que te hace daño, cuando dejas de sostener esa narrativa interna, cuando aceptas, comprendes y finalmente sueltas, el cuerpo ya no necesita seguir hablando en forma de dolor. ¡Y ahí es donde empieza un cambio real!



GASSHO

¡Te saludo desde el corazón!

Luisa Atanor






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