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AYUNO CONSCIENTE

Actualizado: hace 5 horas


la tradición sagrada que el mundo moderno ha olvidado

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que no comer durante temporadas determinadas no era una estrategia para "bajar de peso", ni un truco, era casi una ofrenda.


ayuno consciente

En casi todas las culturas, religiones y cosmovisiones que ha conocido la humanidad, el ayuno ocupó un lugar sagrado. Se practicaba como entrega, como austeridad voluntaria, como un acto de purificación del cuerpo y del espíritu que como efecto secundario, terminaba trayendo salud, claridad, longevidad y conexión con otros planos. Hoy, en cambio, lo hemos reducido casi por completo a una casilla más dentro de la cultura de la dieta. Hemos perdido el ritual y nos hemos quedado solo con el conteo de horas.


Este artículo quiere devolverle al ayuno su dimensión completa: de dónde viene, qué significaba, cómo se practica hoy, qué es, y qué no es cierto sobre los casos más extremos que circulan sobre personas que llevan años sin comer.


Ayuno e inedia: por qué no son lo mismo

Antes de seguir, merece la pena detenerse en una palabra que suele mezclarse con el ayuno, pero que en realidad describe algo distinto: la inedia.


La raíz de "ayuno" viene del latín ieiunium (y del adjetivo ieiunus, "en ayunas", "de estómago vacío"). Esa misma raíz latina nos dejó en español la palabra "yeyuno", la parte del intestino delgado que, según los anatomistas de la antigüedad, solía encontrarse vacía en las disecciones. Ayunar, etimológicamente, es sostener ese vacío: un estómago vacío, sí, pero durante un tiempo acotado, con principio y final.


La raíz de "inedia" es distinta: viene también del latín, de in- (partícula negativa) + edere ("comer"), el mismo verbo del que derivan palabras como "edible" o "comestible". Inedia significa, literalmente, "no comer", pero a diferencia del ayuno, no describe una práctica temporal, sino un estado que se presenta como permanente o indefinido: alguien que ya no necesitaría comer nunca más.

Ahí está la diferencia de fondo:


  • El ayuno es un acto: se empieza y se termina, tiene un propósito (purificación, disciplina, salud, conexión) y, tarde o temprano, se rompe volviendo a comer.


  • La inedia, tal y como la presentan quienes dicen practicarla, no es un acto sino una condición: la idea de haber trascendido por completo la necesidad de alimento, y en sus versiones más extremas, también la de agua, sostenida indefinidamente en el tiempo.


pránicos y REsPIRACIONISTAS: dos corrientes que conviene distinguir

La palabra "respirianismo" a partir del verbo "respirar", que viene del latín "respirare", formado a su vez por el prefijo "re" y el verbo "spirare", que significa "soplar" o "exhalar aire".

De esa misma raíz latina "spirare" heredamos también palabras como "espíritu" o "inspirar", porque en el mundo antiguo el aliento y el espíritu se entendían como una misma cosa. Al añadir el sufijo "ismo", que en español señala una doctrina, un movimiento o una corriente de pensamiento, obtenemos "respirianismo", literalmente la doctrina de vivir del aire o de la respiración. En inglés se conoce como "breatharianism", formada de la misma manera a partir de "breath", que significa "aliento".


El referente moderno más conocido de esta corriente es Jasmuheen, nombre espiritual de la australiana Ellen Greve, que popularizó en los años noventa el llamado proceso de 21 días, presentado como un método para dejar de necesitar comida.


La palabra "prana" viene del sánscrito y se forma con el prefijo "pra", que indica movimiento hacia adelante, y la raíz "an", que significa "respirar".


Prana designa, en la filosofía yóguica y en el ayurveda, la energía vital o el aliento de vida que sostiene todos los procesos del cuerpo, mucho más amplio que el simple oxígeno que respiramos. De ahí nace el término "pránicos", usado para referirse a quienes afirman vivir exclusivamente de esa energía vital, sin necesidad de alimento.


En la práctica, ambos términos suelen usarse casi como sinónimos, aunque tienen matices. El respirianismo es una corriente más moderna, mientras que la corriente de los pránicos hunde sus raíces en la tradición hindú del prana como energía vital, y suele presentarse como una evolución espiritual en la que la persona deja de depender del alimento porque ha aprendido a alimentarse directamente de esa energía.


También se ha hablado del indio Hira Ratan Manek, conocido por practicar la mirada al sol y afirmar que vive principalmente de la energía solar.


Es habitual escuchar historias sobre personas que llevarían años, incluso décadas, sin comer ni beber, normalmente ubicadas en la India o vinculadas a comunidades espirituales de distintos países.

AYUNO CONSCIENTE

El caso más conocido es el de Prahlad Jani, un asceta indio que estuvo décadas sin comer ni beber. Fue observado durante quince días en 2010 por un equipo médico del instituto de investigación militar DIPAS, en la India, sin que se le detectara ingesta de alimento o agua

en ese periodo.


Una práctica sagrada en todas las tradiciones
  • En el judaísmo, el Yom Kipur —el Día del Perdón— se vive con un ayuno completo de 25 horas, sin comida ni agua, como acto de arrepentimiento y purificación del alma.


  • En el cristianismo, la Cuaresma recoge los 40 días que Jesús ayunó en el desierto; los primeros monjes del desierto egipcio (los llamados Padres del Desierto) ayunaban de forma severa como camino directo hacia lo divino, y muchas órdenes monásticas mantienen aún reglas de ayuno y abstinencia.


  • En el islam, el Ramadán es quizás el ayuno colectivo más practicado hoy en el mundo: un mes entero absteniéndose de comida y bebida entre el amanecer y el ocaso, entendido como purificación, disciplina y comunión con la comunidad de creyentes.


  • En el hinduismo, los vrat (ayunos rituales) se practican en fechas sagradas y en honor a distintas deidades; en la tradición yóguica y ayurvédica, el ayuno se considera una forma de tapas, austeridad transformadora,que quema impurezas físicas y mentales.


  • En el budismo, los monjes practican el ayuno tras el mediodía como parte del código monástico (el Vinaya), y algunas escuelas incluyen retiros de ayuno prolongado como parte del entrenamiento espiritual.


  • En las tradiciones chamánicas y de los pueblos originarios de América, el ayuno formaba parte de ritos de paso como la búsqueda de visión (vision quest), donde pasar días sin comer y a veces sin beber, en soledad y en la naturaleza era la puerta de entrada a una revelación personal.


  • En la Grecia clásica, Pitágoras exigía a sus discípulos periodos de ayuno antes de la enseñanza filosófica más profunda, e Hipócrates, considerado el padre de la medicina, llegó a escribir que "comer cuando se está enfermo es alimentar la enfermedad".

AYUNO CONSCIENTE

El hilo común es evidente: el ayuno nunca fue solo una técnica corporal. Era una ofrenda en la cual se entregaba algo valioso (la comida, la comodidad) a cambio de algo mayor, y al mismo tiempo, una austeridad que fortalecía el carácter.


Los beneficios físicos que hoy la ciencia empieza a confirmar: mejor regulación de la insulina, autofagia celular, claridad mental... Eran, para nuestros ancestros, casi una consecuencia lógica de vivir alineados con algo más grande que el propio apetito.


Lo que hemos perdido por el camino

En algún punto del siglo XX, el ayuno se separó de su raíz espiritual y pasó a vivir exclusivamente en el terreno de la dieta y la báscula. Dejamos de preguntarnos "¿qué le estoy ofreciendo a mi cuerpo, a mi comunidad, a algo más grande que yo?" para preguntarnos únicamente "¿cuántas calorías me voy a ahorrar?".


No es casual que, según va creciendo el interés por el ayuno intermitente en el mundo del fitness, muchas personas empiecen también a sentir el impulso de recuperar su sentido ritual: hacerlo con intención, en silencio, acompañado de meditación o de un propósito claro, y no como un simple recorte calórico.


El poeta y maestro sufí Rumi, del siglo trece, dentro de la tradición mística islámica. En su obra el Masnavi escribió unos versos que suelen traducirse así:


"Hay una dulzura escondida en el vacío del estómago. Somos laúdes, nada más. Si la caja de resonancia está llena de cualquier cosa, no hay música." Rumi

Cómo aplicarlo hoy: los principales tipos de ayuno

Hoy en día el ayuno vuelve a estar en el centro de la conversación, tanto espiritual como científica. Estas son las formas más habituales en las que se practica:


Ayuno nocturno “natural”: El período entre la última comida del día y el desayuno de la mañana siguiente. Durante esta fase natural de ayuno, que suele abarcar de 8 a 12 horas, ya tienen lugar procesos regenerativos en el cuerpo (según el estado de salud y la composición de la comida de la noche).


Ayuno intermitente Alterna ventanas de ingesta y de ayuno dentro del mismo día o la misma semana. Las variantes más conocidas son el 16:8 (16 horas de ayuno, 8 de ingesta), el 18:6, el OMAD (una sola comida al día) o el 5:2 (dos días de restricción calórica marcada a la semana, cinco de alimentación normal). Es la puerta de entrada más accesible para quien nunca ha ayunado.


Ayuno prolongado Se extiende más allá de 24 horas, habitualmente entre 1 y 3 días, a veces más. Se suele hacer solo con agua, infusiones o caldos. Por la intensidad de sus efectos metabólicos, conviene hacerlo con acompañamiento de un profesional de la salud, especialmente si es la primera vez o si existe alguna condición médica previa.


Ayuno seco La variante más exigente: ni comida ni agua durante un periodo determinado. Tiene un fuerte peso simbólico en algunas tradiciones espirituales, pero es también la forma de ayuno con mayor riesgo fisiológico, por lo que se recomienda máxima prudencia y comenzar con periodos muy cortos.


Ayuno terapéutico: Períodos de ayuno que abarcan desde 24 horas hasta varios días y que suelen realizarse bajo supervisión médica, como z.B. el ayuno terapéutico de Buchinger.


Ayuno espiritual o religioso El que sigue practicándose hoy tal cual se hacía hace siglos: Ramadán, Cuaresma, Yom Kipur, los vrat hindúes. Aquí el objetivo no es metabólico sino de conexión, disciplina y comunidad.


Ayuno de proteína animal o "ayuno de kitcheri". Existen también variantes más suaves, en las que no se deja de comer del todo, sino que se restringe a alimentos muy simples y de fácil digestión, como el kitcheri en la tradición ayurvédica, un guiso de arroz y legumbres partidas. No es un ayuno estricto, pero cumple una función parecida, dar descanso al sistema digestivo sin la exigencia de la restricción total, y puede ser un buen puente para quien todavía no se siente preparado para un ayuno de agua de varios días.


En cualquiera de sus formas, el ayuno no es recomendable para todo el mundo: personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria, mujeres embarazadas o en lactancia, personas con diabetes o bajo peso, entre otras, deberían evitarlo o hacerlo únicamente bajo supervisión médica.


lo que se sabe científicamente: BENEFICIOS

La ciencia médica nos habla de enfermedades en las que el ayuno ofrece beneficios:


Enfermedades metabólicas

Diabetes tipo 2: el ayuno mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la glucemia en ayunas. Los estudios muestran que el ayuno intermitente puede reducir significativamente los valores de HbA1c.

Atención: Los pacientes en tratamiento con insulina o sulfonilureas solo deben ayunar bajo supervisión médica, ya que existe riesgo de hipoglucemia.


Obesidad: El ayuno puede reducir el peso corporal y, en particular, la grasa visceral. Esto tiene sobre todo un efecto positivo en los procesos inflamatorios crónicos o inflammaging.


Enfermedades cardiovasculares

El ayuno puede reducir el colesterol LDL y los triglicéridos, mientras que el nivel de HDL se ve menos afectado. Sin embargo, la relación entre LDL y HDL mejora, lo que puede contrarrestar la aparición de estrés oxidativo y favorecer la función de las células endoteliales, decisiva para la salud vascular. .Mantener los niveles de grasas en sangre dentro de un rango saludable es un tema muy importante para una mayor longevidad.


Enfermedades neurodegenerativas

El ayuno aumenta la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que favorece el crecimiento de nuevas neuronas y protege el cerebro de la degeneración. Hay indicios de que el ayuno, especialmente el ayuno intermitente, puede reducir el riesgo de Alzheimer y Parkinson.


Prevención y terapia del cáncer

Las células tumorales presentan un metabolismo fundamentalmente alterado en comparación con las células sanas. Metabolizan principalmente glucosa a gran velocidad, incluso en condiciones anaerobias, un fenómeno conocido como efecto Warburg. Esta glucólisis aumentada las hace especialmente dependientes de un suministro constante de glucosa y de señales de crecimiento mediadas por la insulina.


El ayuno reduce la liberación de insulina y la activación de vías de señalización promotoras del crecimiento como mTOR, lo que puede inhibir procesos metabólicos específicos del tumor y ralentizar el crecimiento de algunos tipos de tumores. Los estudios indican que el ayuno en combinación con la quimioterapia mejora la eficacia del tratamiento y reduce los efectos secundarios.


Enfermedades en las que se requiere precaución

Hiperuricemia y gota El ayuno favorece el proceso de degradación y renovación celular (autofagia), mediante el cual los componentes propios de la célula se reciclan en mayor medida. Durante este proceso se liberan, entre otras cosas, purinas, cuyo desdoblamiento conduce a la formación de ácido úrico. En consecuencia, el nivel de ácido úrico puede aumentar durante el ayuno, lo que en personas predispuestas incrementa el riesgo de ataques de gota. Puedes obtener más información sobre el tema de la autofagia en el artículo sobre espermidina.


Recomendación: Los pacientes con gota solo deben ayunar en consulta con un médico o un nutricionista. Un inicio prudente con ventanas de ayuno más cortas (por ejemplo, 12–14 horas), así como una ingesta adecuada de líquidos para favorecer la excreción de ácido úrico, son esenciales.


Trastornos de la alimentación y bajo peso El ayuno puede provocar en pacientes y personas con bajo peso un déficit calórico adicional que agrava el estado de carencia ya existente y empeora aún más el metabolismo catabólico.Además, la adaptación hormonal a la carencia de energía, como un aumento de la liberación de cortisol, puede incrementar el riesgo de otras complicaciones de salud, como la pérdida de densidad ósea, arritmias cardíacas y una recuperación metabólica más lenta.

En personas con trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia nerviosa, el ayuno también puede intensificar los patrones alimentarios restrictivos y fomentar aún más la relación patológica con la comida.


Recomendación: Las personas con bajo peso, trastornos de la conducta alimentaria o antecedentes de estas enfermedades deberían evitar el ayuno en general y asegurar una ingesta de alimentos equilibrada y regular, idealmente bajo supervisión médica o nutricional.


Embarazo y lactancia El ayuno no se recomienda durante el embarazo y la lactancia, ya que en estas fases un aporte continuo de energía y nutrientes es decisivo para la salud de la madre y del niño. El aumento de las necesidades de calorías y nutrientes favorece el crecimiento y el desarrollo del feto, así como la producción de leche. Un déficit calórico debido al ayuno podría provocar carencias que pueden aumentar tanto el riesgo de complicaciones durante el embarazo como el de un aporte insuficiente de nutrientes al lactante. Además, el ayuno puede influir negativamente en el metabolismo materno y el equilibrio hormonal, lo que podría repercutir en la salud física y mental de la madre, así como en el desarrollo del niño.


Recomendación: En lugar de ayunar, se debe prestar atención a una alimentación equilibrada y rica en nutrientes para satisfacer las necesidades especiales en estas etapas de la vida. En caso de dudas, puede ser útil consultar a un médico o a un nutricionista.



Cómo empezar tu propio ritual de ayuno

Si después de leer esto sientes la llamada a recuperar el ayuno como práctica, no como dieta, sino como ritual. Estos son algunos principios sencillos para empezar:


  • Empieza por ventanas cortas (12 a 14 horas) antes de avanzar a un 16:8.


  • Acompaña el ayuno de algo que le dé sentido: silencio, una intención concreta, una oración o una meditación, en lugar de simplemente "aguantar".


  • Escucha a tu cuerpo: el ayuno debería sumar claridad, no dejarte agotado.


  • Si tienes cualquier condición médica, estás embarazada, en lactancia, o tienes antecedentes de trastornos alimentarios, consulta siempre con un profesional de la salud antes de empezar.


El ayuno, cuando se recupera con conciencia, deja de ser una privación y vuelve a ser lo que fue durante miles de años: un espacio vacío que le hacemos sitio a algo más grande que nosotros mismos.


Desde Koradhi Vida Consciente seguimos explorando estas prácticas ancestrales con los pies puestos en la evidencia actual. Si quieres profundizar en el ayuno de forma acompañada y segura, puedes agendar una consulta conmigo.


¡TE SALUDO DESDE EL CORAZÓN!

GASSHO

Luisa Atanor


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